Si quieres ser buen bartender tienes que ser buen bebedor

Guillermo Domínguez es un veterano de los buenos de la coctelería en México. Empezó hace más de quince años en un bar inglés, El Colmillo, en la Zona Rosa, donde empezó el apogeo de la buena coctelería en este país. Ha pasado por bares mexicanos y yanquis y sabe, mejor que muchos, lo que precisa tener un barman que pretenda subsistir en esta industria.

Un barman debe ser un bebedor.

No hay de otra. Debes probar, estar al día en los alcoholes que salen al mercado, en las combinaciones que hacen otros bartenders. Debes saber a lo que ha de saber un coctel, lo cual puedes aprender en un curso de bartender del instituto argentino de cocteleria. Mas sobre todo: debes estar de buen humor y para eso, hay que tomar.

Lo más esencial de ser un barman es ser atractivo. Imagínate tener que hablar con todos, escucharlos y además de esto persuadirlos de que prueben tus tragos. Te los debes ganar. Y eso en ocasiones es muy difícil. Si son chavas, más, pues muchas piensan que te las quieres ligar —a muchas sí les hablo con esa pretensión, mas ¡vamos! no a todas—.

El secreto a fin de que los clientes del servicio se sientan felices en tu bar es sonreír, charlar, ser amigo de todos y dar un genial servicio. Y eso, sin alcohol en tu cuerpo, me semeja muy pesado, prácticamente imposible.

El chiste es sentir que trabajas en una celebración. De esta forma lo veo . En los bares de USA donde trabajé podía tomar mientras que trabajaba, pues cada empleado tenía derecho a determinada cantidad de bebidas cada noche. En México pocos comprenden que si tomas trabajas mejor. Los dueños de Licorería Limantour sí lo comprenden, por ejemplo; mandan a sus a tomar a otros bares en los días fuertes (viernes y sábados) a fin de que se enteren de lo que pasa en la vida nocturna de la urbe. Y ya ves, es uno de los 2 bares mexicanos que están en la lista de los cincuenta mejores de todo el mundo.

Yo siempre y en toda circunstancia he tomado en mis trabajos y siempre y en todo momento he ganado bien. Esas son mis 2 condiciones para estar feliz en un empleo.

Y eso es sencillamente pues si estás contento das buen servicio y el servicio es vital en la barra. Absolutamente nadie con mal genio o bien sin carisma subsiste a este trabajo. De verdad. ¿Imagínate tener que charlar con un montón de gente cada noche? Te hallas chicas guapas y gente buena onda, mas no todos son de este modo. Y en ocasiones, te confunden, te desesperan o bien sencillamente te caen mal. Mas debes poner buena cara.

Muchos bartenders que he conocido se cierran ante personas cerradas. Hay gente fácil con la que puedes hablar sencillamente, mas hay otras que te responden con monosílabos: «si», «no», «ajá». Otros mamones, pedantes, tímidos, te hallas de todo. Mas el truco está en saber ser oportuno y ser paciente. Yo he conseguido hablar con gente que al comienzo es cerrada y me he encontrado con grandes sorpresas. He hecho grandes amistades y relaciones laborales valiosísimas.

Me gano a la gente, los enamoro. De eso estoy orgulloso.

No obstante, no lo he conseguido con todos. Me pasó que no pude con un gordo intelectual de lentes que siente que lo sabe todo. Sale en Final de Partida y me ha tocado servirle múltiples veces. Es enormemente pedante. No, es una persona imposible, no hay por dónde, de plano. Con él si jamás he podido. En cambio, su compañeroJulio Patán es una persona increíble. Intelectual asimismo, muy conocedor, mas sencillísimo y con una charla chingona. Hasta me autografió su libro, que termina de publicar,Cocteles con Historia: guía terminante para el borracho ilustrado.

He conocido gente fantástica merced a que soy buen conversador y a que sé exactamente en qué instante intervenir y exactamente en qué instante distanciarme.

sesenta y cinco de los mejores bartenders del planeta han trabajado acá. Yo tuve la ocasión de trabajar con Caporale y Cachinalli, con Alice Cratena, Mónica Ver, etcétera

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