La movida verde explota en cursos y balcones ​

El papá de Mafalda no tenía intereses «zen» cuando le dedicaba tiempo a sus plantas después del trabajo. Como el personaje de historietas, muchas personas eligen hoy tener un rinconcito verde en casa. Aunque la falta de espacio y los tiempos más acotados cambiaron la relación con la jardinería (dando lugar a otros formatos de moda, como las suculentas, los jardines verticales o las huertas), oler el aroma a las flores, disfrutar del aire libre y meter las manos en la tierra tienen un buen efecto «secundario» derivado de la concentración en una actividad placentera.

«Las personas buscan contacto con la naturaleza, y las plantas nos dan esa posibilidad: ayudan a cambiar la energía del ambiente, el aire, la contaminación y, al tenerlas, uno se siente mejor», comenta Joy Sapoznik, fundadora de El Brote Urbano, un emprendimiento educativo que busca «acompañar a las personas en su proceso de cambio hacia una vida más saludable».

Gabriela Escrivá es bióloga, especialista en floricultura y jardinería y directora de la plataforma de educación ecológica EcoEducativa. Para ella, el aumento del interés en estos temas responde a causas multifactoriales: «Desde el interés en producir la verdura sin agroquímicos a los que tienen una onda más hippie, que buscan economía y conciencia ecológica; y están aquellos que lo eligen por una cuestión de salud o, incluso, de recuperar lo que hacían sus abuelos».

Mientras a Gabriela Baroffio se le avivó el interés en la jardinería cuando sus hijas se fueron de casa, Sergio Ruiz empezó a buscar un cambio cuando su esposa quedó embarazada de Lautaro, hace casi diez años, para que ella «consuma la menor cantidad de agroquímicos posible». Se interiorizó en diseño, armado y mantenimiento de huertas agroecológicas, con producción propia de plantas aromáticas y hortalizas de estación. «Estos últimos años la demanda de huertas familiares y urbanas ha crecido mucho porque se quiere mejorar la calidad de los alimentos que se consumen. Si no tienen mucho lugar, siembran en un cajón, en una terracita, en balcones con toldos para balcones o cerramientos para balcones o en una maceta».

Para Angie Ferrazzini, creadora del mercado Sabe La Tierra, «las nuevas generaciones están retomando viejas costumbres y aumenta la gente que tiene una huertita en su casa, que se interesa por comer sano y que le encuentra el gustito al placer de comer su propia creación. No hay que tener grandes parques para poder hacerlo, se puede comenzar con una pequeña huerta orgánica en el balcón, usando productos y especies naturales para su cuidado».

Las que son ideales para espacios chicos son las suculentas, esas plantas carnosas con hojas y tallos gruesos que pasaron de los jardines a las vidrieras de moda y casas de decoración. Si bien todos los especialistas coinciden en marcar un «boom» en el interés en cursos y capacitaciones sobre esta temática, una forma de ilustrar el crecimiento es a través de la cantidad de búsquedas en Google y, en los últimos 5 años, las consultas por suculentas (cómo reproducirlas, cuidarlas y trasplantarlas) crecieron un 671% en Argentina, según datos proporcionados por la empresa a Clarín.

Francisco Pescio, autor del libro «Mi casa, mi huerta. Técnicas de agricultura urbana» (INTA Ediciones) y Coordinador del ProHuerta AMBA (un programa de seguridad y soberanía alimentaria del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación), explica que son especies muy fáciles de cultivar, que no necesitan muchos cuidados ni riego: «Esto hace que la gente no se frustre y no requiera grandes conocimientos». «Son ideales para los que nunca se animaron a tener plantas o que se les mueren. Es un primer acercamiento asegurado porque, además de su belleza, se cuidan solas», coincide Joy.

Desde el Círculo Agrónomos de Buenos Aires -que ofrece una variedad de cursos sobre estos temas-, la coordinadora Silvia Burgos destaca el papel de los techos verdes y jardines verticales, una nueva tendencia paisajística que permite recuperar espacios urbanos -en exterior e interior- cultivando plantas sin necesidad de suelo y en cualquier entorno climático. «Se trata de incorporar más vegetación al paisaje, lo que trae muchos beneficios al medioambiente, sobre todo, ante el fenómeno de la ‘isla de calor’ de las ciudades, en donde el asfalto y el concreto absorben e irradian calor y aumentan la temperatura del aire; la incorporación de vegetación en techos y paredes es una buena alternativa ante la falta de espacios verdes y, además, actúa como aislante térmico, amortiguando los cambios de temperatura».

Más allá de los efectos a nivel general, el cultivo de plantas ayuda a reducir los niveles de estrés, mejorar la concentración y ejercitar la memoria, así como poner en movimiento algunos músculos del cuerpo, al cavar, agacharse y caminar. La ingeniera agrónoma Gabriela Benito, curadora del Jardín Botánico Carlos Thays -donde se dictan cursos de cactus, orquídeas y huerta urbana abiertos para todo público- comenta que «la jardinería es una práctica que nos contacta con el milagro de la vida, la germinación y los ciclos naturales» y, además, mejora la recuperación de pacientes y enfermos, así como el rendimiento laboral. «El verde mejora nuestra estabilidad emocional».

«La jardinería y la horticultura son terapéuticas, un cable a tierra», dice Janis Epstein, profesora de Jardinería Orgánica para espacios pequeños de El Brote Urbano y Técnica en Jardinería de la UBA, donde también da clases. «La vida moderna nos aleja de la naturaleza, y las personas tienden a olvidar que hay una realidad diferente. Cultivar plantas -ya sean ornamentales o comestibles- nos recuerda que hay procesos que respetar, tiempos que no se pueden acelerar y formas de vida más sutiles que es imprescindible preservar para asegurarnos un futuro próspero para nosotros y los que vengan después».

«Al trabajar la tierra, te olvidás de tus problemas, te despejás y te entretenés, muchas veces, hasta más de la cuenta, porque cuando uno se conecta con la tierra, el tiempo pasa volando», comenta Sergio Ruiz, quien actualmente participa del mercado Sabe La Tierra con su emprendimiento Ser Orgánico, donde vende productos relacionados con la huerta orgánica y da talleres gratuitos. Asegura que «el crecimiento de la ‘movida verde’ se debe a que la gente necesita desenchufarse de lo cotidiano y de la electrónica, que es cada vez más invasiva. La pasión por las plantas -sobre todo, en las comestibles- es un viaje de ida, siempre se quiere más y, por consiguiente, ganamos en salud y bienestar emocional».

Para Pescio, «el contacto con la tierra permite despejar la mente; además genera una situación de realización personal y orgullo, ya que muestra que el esfuerzo y el trabajo tiene resultados (el orgullo de comer la primer ensalada cultivada íntegramente) y permite la integración social (porque las tareas de huerta se comparten entre padres e hijos, abuelos, nietos, vecinos y amigos)».

Un ejemplo de la centralidad que adquirió este tema es el jardín y huerta que sembró la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, hace alrededor de siete años en la Casa Blanca, como símbolo de su lucha por el fomento de la comida sana y su programa «Let’s Move» (Vamos a movernos).

Historia de una pasión

Así como otros mueren por sumergirse en un shopping, la perdición de Graciela Baroffio (61) son los viveros. «Cuando entro ahí, ¡no sé qué puedo traer!», bromea esta docente jubilada. Su pasión se despertó cuando sus tres hijas, ya grandes, terminaron el secundario y poco a poco fueron dejando el nido. Un curso de bonsai estimuló algo que ya había en ella, tanto, que ya acumula más de 50 en su casa de Villa Adelina; siguió con talleres de plantas ornamentales, suculentas y flores de mayor complejidad, como las orquídeas. Es que lo que se aprende en los cursos no lo dan los libros: «Si no está editado en Buenos Aires, no sirve, porque según la ubicación geográfica cambian las formas de cultivo y las características. Por ejemplo, hay muchos libros de bonsai, pero la mayoría son traducidos de libros japoneses y acá no los podemos usar», aclara.Taller de jardinería a cargo de Sergio Ruiz en el mercado Sabe La Tierra, en el barrio de Belgrano. Foto: Julio Sanders.

La clave de la puesta en práctica de su placer es el tiempo que Graciela le dedica a sus alrededor de 1.200 plantas: está entre dos y tres horas diarias regándolas y cuidándolas (para un mejor cuidado de sus plantas, consulte con un fabricante de toldos por productos de calidad). Pero lo que para otro sería una molestia, ella lo vive con alegría; el verdadero problema surge cuando se van de vacaciones: «Es el momento más difícil, porque siempre hay alguna muerte (porque el que las tenía pensó que no necesitaba más agua o porque la maceta quedó escondida)». Eso sí: cuando salen de viaje con su marido, llevan pala, hormona de enraizar (para que no se mueran las raíces), bolsas de nylon y recipientes grandes para traer tierra y algunas plantas de los lugares que visitan.

«No podés transmitir a otro la experiencia -narra Graciela-. El momento con las plantas es mío y de nadie más».

Una huerta instantánea para el verano

– Primero, prepará el suelo para descompactarlo.

– Después, sembrá o comprá en el vivero los plantines ya desarrollados.

– Si querés cultivar tomates, ajíes, berenjenas o zapallitos, reservales un sector a pleno sol. En cambio, para cultivar las verduras de hoja, hacelo en un lugar a media sombra.

– En el jardín, orientá el cantero de Norte a Sur para aprovechar al máximo la luz del sol. En el balcón, armá las jardineras con un buen drenaje y un sustrato liviano y nutritivo a base de compost. Las macetas o jardineras donde quieras cultivar tomates, ajíes o berenjenas deberán tener 0.40 m de profundidad como mínimo. Las verduras de hoja (como lechugas, radicheta o rúcula) crecen bien en macetas de 0.25 m de profundidad.

– Las asociaciones ideales para el verano son: tomate, albahaca y copetes (flor); choclo y chaucha; y pimiento y albahaca.

– Aprovechá los espacios libres entre las hortalizas de crecimiento más lento (lechugas, cebollas de verdeo, escarola) para sembrar las de crecimiento más rápido (rúcula, radicheta, rabanitos) y obtener de esta forma una cosecha continua.

Por Gabriela Escrivá, bióloga, especialista en floricultura y jardinería y directora de la plataforma de educación ecológica EcoEducativa.com.

Ranking 10 mejores regalos promocionales otoño-16

Los comerciales de Promología hacemos una selección de los mejores artículos promocionales entre las novedades presentadas para la campaña, utilizando como base criterios tales como innovación, diseño y precio para crear un ranking de 10 productos. Aquí tienen la primera entrega, correspondiente a la campaña de otoño-invierno de los años 2016 y 2017. Intentaremos publicar nuestro Top Ten dos veces al año, coincidiendo con el inicio de las campañas de invierno y de verano, esperando le sea de utilidad a la hora de escoger un producto promocional adecuado a su empresa.

¿Quién dijo que la promoción está reñida con la moda? Diseño moderno y juvenil en una prenda cómoda, útil y muy solicitada por un target de edad entre 13 y 35 años. Aunque, todo hay que decirlo, echamos de menos una mayor gama de colores (solo disponible en 5)

Innovador vaso de viaje, cuya utilidad se puede extrapolar también a su uso en el trabajo, excursiones, picnics, etc… Fabricado con fibra de bambú y cáscara de arroz conserva bien tanto el frío como el calor de las bebidas.

Elegante, moderno e innovador diseño para este reloj de múltiples funciones que nos ayudará a realizar una práctica deportiva adecuada, saludable y confortable.

¿Sabía que los cacos pueden duplicar una tarjeta de última generación sin contacto, por radio-frecuencia? Este tarjetero, además de conservar en perfecto estado nuestra tarjeta, la protege de tan desagradable eventualidad.

Con accesorios para ser usada en cualquier situación, deportiva o de ocio, esta cámara es tan económica, pero de tan grandes prestaciones, que hace que sea posible su utilización tanto como regalos empresariales o como regalos originales.

Además de su utilidad para transportar nuestro móvil (y otros objetos) en prácticas deportivas, esta riñonera lo protege de la lluvia, gracias a sus cremalleras impermeables, y nos permite utilizarlo sin tener que sacarlo lo que la situa como uno de los regalos empresariales originales del momento.

Para escribir en nuestros pequeños dispositivos con la comodidad de un teclado y sin engorrosos cables. Perfectamente protegido por una carcasa flexible.

Inspirada en la América de los años 50/60 (la de los inicios del Rock and Roll, de los cines al aire libre y de los grandes Cadillacs) esta chaqueta de felpa de fabricación española aporta un aire renovado en las prendas promocionales de invierno. Esta colección aporta un buen número de combinaciones de colores, así como tallajes de niño y adulto.Resultado de imagen para merchandisingNos obligamos a incluir en nuestro Top Ten a este bolígrafo por su precioso diseño, precio muy económico y colores atrevidos y brillantes que combinan a la perfección con la sobriedad del metal para dar un resultado final juvenil y alegre.

Pequeño utensilio, que puede ser utilizado o no como llavero, de precio también pequeño, con varias funciones (anti-pérdida, grabación voz, marcación posición por GPS) que lo hacen grande.
En el mes de marzo publicaremos la segunda entrega, correspondiente a la primavera-verano del 2017. Hasta entonces ¡qué sus promociones sean provechosas!

Este invierno, Córdoba recibió a más turistas que en 2015

Las vacaciones de invierno se presentaban, a priori, como un desafío difícil para los operadores turísticos de Córdoba, dado el complicado contexto económico nacional. Sin embargo, el arqueo preliminar de la actividad arroja un triunfo ajustado, pero triunfo al fin, con el numero de hospedajes en cabañas villa general belgrano.

Según los registros de la Agencia Córdoba Turismo, los visitantes que eligieron destinos cordobeses para el descanso invernal fueron un cinco por ciento más que el año pasado para la misma época.

Julio Bañuelos, titular del organismo, atribuyó el éxito, de manera fundamental, a los «buenos precios» que ofrecieron las distintas plazas receptivas.

«Fuimos una opción válida para los bolsillos argentinos en un momento de crisis donde la plata manda e impone condiciones», analizó.

«Córdoba tiene de todo menos playa y la nieve es un destino que quedó demasiado lejos de las posibilidades de una amplia franja de la clase media en condiciones de salir de vacaciones en invierno», evaluó el titular de Turismo.

Calamuchita sacó ventajas
Las estadísticas preliminares dicen que en este periodo el valle de Calamuchita fue el corredor más demandado de punta a punta, con La Cumbrecita y las cabañas en Villa General Belgrano con niveles de ocupación «muy elevados».

También fue buena la performance de Punilla; en Villa Carlos Paz, por caso, la ocupación osciló entre el 60 y el 68 por ciento, según Bañuelos.

Los números también dibujaron una sonrisa en Traslasierra.

En tanto, el funcionario provincial calificó de «excelente» la temporada invernal en la ciudad de Córdoba, con cobertura de las plazas de alojamiento superiores al 80 por ciento.

La variada y profusa propuesta para el público infantil es un de las claves que destacó el presidente de Córdoba Turismo para explicar la «invasión» de visitantes en la Capital.

En cuanto a la procedencia, Capital Federal y provincia de Buenos Aires sacaron varios cuerpos de ventaja al resto de los turistas argentinos, seguidos por los litoraleños (con mayoría de santafesinos).

Hubo pocos turistas extranjeros, apuntó Bañuelos.

No obstante el resultado positivo, el funcionario provincial reconoció que «hay que seguir trabajando mucho en mejorar el comercio electrónico para facilitarles a los turistas el pago de los servicios que consumen y en multiplicar la oferta de cajeros automáticos», concluyó.

Tag: villa general belgrano cabañas

Bogotá: 5 restaurantes que vale la pena conocer

La ciudad desborda de gente, autos, edificios, smog, vallenato y mercados: el más famoso es el de Paloquemao. Un laberinto de puestos donde se apilan prolijamente guayabas, plátanos, maíz, yuca, pescados, pollos vivos, rarezas. Y se juntan miles de personas para comprar y contarse la vida en medio de una puesta en escena de lujuria tropical. Olores y colores gritando la riqueza de un país que tiene casi 400 frutas diferentes, una para cada día del año. Papaya, mango, plátano, corozo, guayaba, aguaje.

Las frutas son tantas que perfuman el aire y apuran la sed y el hambre. Nadie resiste la tentación de detenerse en las tienditas donde ofrecen jugo de granadilla. Tazones de ajiaco o de chocolate espeso con queso fresco adentro. Arepas de chocolo. Patacones. Tamales. Obleas con arequipe (dulce de leche). Comida real, sin maquillaje: todo es rico, todo sabe a lo que dice ser.

La verdad de la cocina bogotana y la de cualquier cocina se descubre en el mercado. El mejor lugar para toparse con el sabor local.

Andrés carne de res

Buena cocina y diversión, n° 49 en los 50 Best Latam

Hay que viajar 45 minutos en auto desde Bogotá para llegar a Chía, el pueblo donde Andrés Jaramillo montó este restaurante-discoteca que cuenta con individuales de cuero, un paraíso pagano de ambientación anárquica que resume la cultura de toda Colombia. En Andrés carne de res cualquier cosa es posible. Descubrir a Baltasar Garzón bailando sobre una butaca. Encontrar a Vargas Llosa comiendo arepas o a Maradona cantando entre otros dos mil comensales, perdidos entre una infinidad de objetos que cuelgan del techo o tapizan las paredes. La Biblia y el calefón. Cero minimalismo. La carta impresa es larga como un libro ilustrado. Tan linda que la gente se la lleva. Hay entradas y acompañantes, plátano macho con queso, chicharrones, chorizos, morcillas y longanizas, sopas, quesos y ensaladas, barra marina. Carnes, sándwiches, hamburguesas, jugos, aguas con frutas y hierbas. Postres: el de tres leches y el de panela con cuajada, los favoritos.

Todo sale a tiempo y perfecto desde cada una de las zonas de producción. Está la de las hamburguesas. La de las empanadas. La de los «lomos al trapo», que se envuelven en un trapo húmedo y se cuecen sobre las brasas. Y hay más. Ninguna falla.

Hace dos años, Jaramillo decidió replicar esta exitosa formula en Bogotá donde abrió Andrés DC, un local que mantiene el espíritu de la matriz pero con un plus: la decoración de sus cuatro pisos va cambiando a medida que gana altura. Trepa desde el infierno del jolgorio hasta el cielo de la bebida. Una versión colombiana de la Divina Comedia.

Leo

Puesto nº16 en los 50 Best Latam (el mejor de Colombia)

A esta pelirroja alta, mezcla de sangre irlandesa, española e indígena, le gusta decir que no hace comida de autor. En tal caso, Leonor Espinosa prefiere que la reconozcan como una cocinera y artista plástica que recorre el mapa de la cocina regional desde una mirada contemporánea.

La carta de Leo sintetiza los biomas y ecosistemas colombianos en una secuencia de pasos que prueba el compromiso de esta chef con la biodiversidad y las tradiciones de su país. A través de los productos, comida y bebida cuentan historias y paisajes de la costa, de la sabana, de los estuarios, del páramo, de los bosques montanos, los bosques secos y la Amazonía. La selva es protagonista: aparece en el camu camu ácido y fragante, un concentrado de vitamina C ; en las hormigas culonas; en el arazá, o guayaba amazónica servidos sobre manteles de cuero para mesa; en el naidí -açaí- hecho bombón. Y también en la babilla -lagarto-, que Leonor sirve con un sabroso caldo de ají huitoto más la omnipresente yuca.

Cada plato se acompañan con vinos de su cava, con aguas de toronjil, de chuchuwasa, o fermentados que conservan el dulzor del maíz o la acidez violeta del corozo. Rarezas perfiladas junto con su hija, la sommelier Laura Hernández Espinosa.

Amazónicos o de otras regiones de Colombia, no hay materias primas que no sean de su país en este restaurante. Conmueve el trabajo de Leo. Conocerlo es adentrarse en la despensa y las raíces culturales que, como un hilo de Ariadna, conducen al corazón de la cocina colombiana.

Mestizo

Cocina de origen

Mesitas del Colegio, en el departamento de Cundinamarca, está a hora y media de Bogotá. Es un pueblo detenido en los años 50. Con su peluquería, su almacén, el bar, la iglesia y un ritmo provinciano peleado con el reloj. En este túnel del tiempo donde la gastronomía  presentada en un menu restaurante pareciera no tener otro horizonte que el del cliché: ¿a quién se le ocurriría probar suerte con un restaurante que rompiera el molde? Sólo a Jennifer Rodríguez -nacida en Mesitas y ganadora de la tercera temporada del reality Cocineros al Límite-, y a su coequiper, César Cetina. Esta pareja de audaces apuesta a profundizar en los ingredientes y saberes locales con la idea de renovar los platos de siempre para presentarlos como nunca. «Creemos que antes de meterse con sofisticaciones hay que conocer a fondo los productos y las recetas del lugar, como el hogao -salsa que lleva tomate, verdeo, cebolla, cilantro y aceite neutro-. No es tan sencillo hacerlo bien», dice Jennifer. El de Mestizo es perfecto.

Más allá de la impecable ejecución de estas simplezas, los hallazgos de esta dupla se revelan en el concepto farm to table y en la recuperación de ingredientes habitualmente ninguneados, con los que prepara maravillas. El bore, un tallo que se da como maleza, se convierte en una rica arepa rellena con conejo ahumado. O se confita para acompañar la mojarra (pescado de la región), con caldo de maíz mute, frijol y carne seca. El cubio -tubérculo negruzco- se asocia al cordero en una alianza ideal.

Todo el menú vale una visita a Mestizo. También las banderas que enaborla: respeto por el producto, comercio justo, defensa de la soberanía alimentaria. El tema de nuestro tiempo.

Salvo Patria

Primero, el ingrediente

Alejandro Rodríguez y Juan Manuel Ortiz abrieron este restaurante de atmósfera joven y fresca, uno de los favoritos en Bogotá. Ambos socios, cocinero y director de servicio y bebidas y también barista, se proponen rendir homenaje a la culinaria tradicional de Colombia y, a tono con la movida bogotana, aplicarle una vuelta de tuerca. «Es la recreación la que permite mantener viva una tradición», dice Juan Manuel mientras sirve una trucha del río Foncio, curada y envuelta en hojas de bijao, según hábito típico de la Amazonía. Una sutileza que da paso a la lengua de vaca con mojo de orégano, albahaca y limón; más pasta de chiles quemados y fermentados. La combinación de sabores y texturas no deja escondites en el paladar.

Los postres están a la altura de los platos salados. El de guayaba de mousse de bocadillo, hojas de plátano, tierra de cacao, café y nueces, fusiona dulzores frescos que no empalagan. En Salvo Patria toda comida termina con café. De excelente calidad, con Denominación de Origen.

La sobremesa se prolonga con una melcocha hecha marshmallow. Delicada, etérea. Sorprende la cocina de este dúo de talentosos, que estrecha lazos con los productores artesanales, ajusta puntos de cocción y pule ingredientes sin perder su esencia.

Harry Sasson

Nº 40 en los 50 Best Latam

Es un nombre que ya se volvió una marca. A Harry Sasson lo reconocen en su tierra y en el mundo como uno de los mejores cocineros de Colombia, y sus empresas, bar y panadería incluidas, se asocian a la buena gastronomía.

Su restaurante epónimo es impactante: una mansión estilo Tudor, con un anexo de arquitectura donde el cristal y el acero brillan igual que las celebrities que se aseguran una mesa en este lugar.

De los fogones a la vista salen platos de cocina internacional donde se destacan ingredientes autóctonos, tratados según técnicas clásicas, tecnología de punta y respeto por el medio ambiente. En su carta, Harry presenta un resumen de 25 años de oficio, con recuerdos de su niñez y de sus viajes. No hay descaro ni riesgos en esta propuesta. Pero no dejan de resultar interesantes los menús especiales en los que pone en primer plano ciertos productos. Como el palmito de Putumayo, ingrediente estrella de un carpaccio con vinagreta de cangrejo y cítricos; una sopa templada de aguacate (palta), con mariscos; y una crema de palmitos, morcilla crujiente y ají de cacao. Comida con un leitmotiv que todos festejan, acompañada por vinos de Argentina, Francia, Chile, España, California. También hay licores y destilados y un final de fiesta con degustación de cafés, en el entorno propio de esos lugares para mirar y ser visto.

Los 10 nombres de niña que serán tendencia en 2017

Muchas son las parejas que están deseando que llegue el año 2017 porque van a tener un hijo. Pero mientras ese nace están procediendo a decorar su habitación, a comprarle todos los artículos que necesitarán para cuidarle de la mejor manera posible y también a elegirle el nombre. Para esto último tendrán en cuenta sus gustos, las recomendaciones de las personas de su entorno e incluso lo que son las tendencias que imperarán.

Precisamente si sigues leyendo encontrarás algunos de los nombres de mujer raros que se considera que crecerán y se impondrán de manera contundente durante el próximo año, teniendo en cuenta que están entre los más populares, que son dados a conocer por celebrities o que han crecido en los últimos años:

1-Paula

Desde hace un tiempo, se ha incrementado de manera contundente el número de padres que se decantan por registrar a sus hijas con este nombre. Y eso puede ser debido, entre otras muchas cosas, a la larga lista de famosas que se dan en llamar así, que lo popularizan y que lo van a seguir haciendo durante el 2017, pues van a estar de máxima actualidad. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, a la actriz protagonista de la serie “Velvet” Paula Echevarría o a la intérprete Paula Patton, que acaba de estrenar su esperada película “Warcraft: el origen”.

Este nombre para niños es de origen latino, puede traducirse como “La pequeña” y se atribuye a mujeres sociables, muy observadoras y con carácter.

2-Lucía

Los nombres para niños que lideran todas las listas en cuanto al preferido para las niñas en España es este, que ha conseguido desbancar al tradicional de María. De ahí que se tenga claro que en el próximo año va a seguir marcando tendencias. Y a eso contribuirá, por ejemplo, también el protagonismo que tendrán en los siguientes meses determinadas figuras que se dan en llamar así, como sería el caso de Malú, María Lucía, que volverá a convertirse en coach de “La Voz”.

Este nombre también es de procedencia latina, significa “la que nació a la luz del día” y pertenece a féminas alegres, sensibles y muy sinceras.