N17, el código cervecero de Londres

Poco a poco más personas visitan los polígonos industriales del distrito londinense de Tottenham. ¿Por qué razón asisten a esta zona que semeja todo menos un destino de ocio? Entre guardes de comida al por mayor, centros de construcción, garajes, palés y furgonetas de reparto, se visitan las microcervecerías de este distrito al norte de la ciudad de Londres. Estas factorías abren sus puertas cada sábado para aquellos que procuran nuevos sabores distanciados de la tradicional cerveza artesanal rubia.

La inventiva, la experimentación y la pasión son las primordiales bazas de unos emprendedores que procuran hallar un espacio entre las tradicionales marcas. Redemption fue la primera en instalarse en Tottenham, en dos mil diez. Desde ese momento otras han seguido la estela, transformando el distrito postal N17 en una de las zonas cerveceras más originales de la ciudad de Londres. El boca a boca hace que los curiosos aumenten cada fin de semana y ya muchos son los que se dedican a hacer esta senda polígono-cerveza.

Beavertown
“No podemos competir en costo con las productoras industriales, mas sí en calidad y en sabor”, explica Chris Lewington, profesor cervecero de Beavertown. Y añade: “Durante más de veinte años se ha consumido cerveza rubia de asequible producción. Es la vieja escuela y es bastante difícil mudar esa visión”. Mas las nuevas generaciones están creando para afianzar su sello particular y un producto que cale en los usuarios.

Logan Plant inventó Beavertown en la cocina de un restorán y tras su paso por Hackney Wick (un distrito al este de la capital británica), por último se asentó en Tottenham en dos mil catorce. En nuestros días su factoría en Lockwood Industrial Park es uno de los grandes atractivos de la zona, y las calaveras, marca propia de su imagen, ya toman terreno en los pubs independientes de la ciudad de Londres. Acá, en Tottenham, sus creaciones asimismo se pueden saborear en carpas y puestos de comida callejera que instalan al aire libre si el tiempo acompaña para el disfrute de un plan de sábado acompañado de buena cerveza. La afluencia de público en pos de su icónica pale ale Gamma Ray (cerveza conseguida a través de fermentación temperada empleando eminentemente malta clara) o bien la Lupuloid (una indian pale ale, un estilo de cerveza de tradición inglesa con un alto nivel del alcohol y de lúpulo) favorece asimismo al resto de microcervecerías de la zona en una competencia saludable.El bar Pressure Drop, en el Lockwood Industrial Park de Tottenham (Londres).

Pressure Drop
Muchos de los que llegan a Beavertown descubren asimismo Pressure Drop, cervecera ubicada en exactamente el mismo parque industrial (Lockwood Industrial Park). Sus autores, Ben Freeman, Graham O’Brien y Sam Smith, ya conjeturaban la idea de hacer una producción a pequeña escala cuando generaban esta bebida en una caseta de jardín. Mas dejó de ser un pasatiempo hasta el momento en que el proyecto terminó por transformarse en el trabajo primordial de sus asociados. Abierta desde el pasado verano, Pressure Drop ofrece hasta diez variedades de cervezas importadas artesanales cada sábado en su bar. “Rellenamos el hueco que las grandes marcas dejan. Hacemos cervezas de alta calidad, nos podemos permitir lotes más pequeños y ediciones singulares, con lo que sostenemos a nuestros clientes del servicio entusiasmados”, afirma Freeman mientras que toma una Pale Fire, una de las protagonistas de su carta.

Brewheadz
Atrevimiento y buen rollo son las señas de Brewheadz, una pequeña factoría transformada en otra de las paradas esenciales en este trayecto cervecero del norte de la ciudad de Londres. 4 amigos de la localidad italiana de Fondi se comenzaron en el ámbito en el piso de cuarenta y dos metros cuadrados que compartían. Todo de forma muy principiante, hasta el momento en que descubrieron que tenían un buen producto entre manos. “Mejoramos la receta hasta el momento en que vimos que podíamos iniciar el sueño”, afirma Stefano Rotunno, uno de sus creadores. Brewheadz, en Rosebery Industrial Park, invita a probar unas cervezas con personalidad. Su Kitchen Porter ha sido últimamente premiada, al tiempo que S’our Gym es refrescante y ácida, perfecta en los últimos coletazos del verano. “Es una pasión y no deseamos medrar a costa de la calidad”, afirma Rotunno.

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