Gran expectativa en Bariloche por la llegada de Obama

LA FUERTE PRESENCIA DE FUERZAS DE SEGURIDAD EN EL AEROPUERTO, CAMINOS Y CALLES CAMBIÓ LA DINÁMICA DE ESTA TRANQUILA CIUDAD RODEADA DE BOSQUES, LAGOS Y MONTAÑAS.


San Carlos de Bariloche se preparaba para la llegada del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que arribará este jueves en visita familiar a esta ciudad patagónica.

La fuerte presencia de fuerzas de Seguridad en el aeropuerto, caminos y calles cambió la dinámica de esta tranquila ciudad rodeada de bosques, lagos y montañas.

La primera imagen de la antesala de lo que será la histórica visita del presidente estadounidense la dan los camiones de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que recorren las afueras del aeropuerto, con sus puertas traseras abiertas que dejan ver a los uniformados listos para la acción.

Completan la escena aviones de carga y autos negros de gran tamaño estacionados en la pista del aeropuerto internacional de San Carlos de Bariloche, y helicópteros que sobrevuelan el lago Nahuel Huapi.

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El camino que conduce del aeropuerto a la ciudad, escoltado por bosques, y en estos días reparado contrarreloj por indicación del gobierno local, podría ser mañana el que lleve a Obama y su familia al hotel Llao Llao, donde pasará unas horas descansando en familia.

Aunque es altamente probable que apenas baje del avión la familia presidencial se suba al helicóptero que los lleve al histórico hotel y que el trayecto por tierra quede para la nutrida comitiva que acompaña al Jefe de Estado, desde esta madrugada de visita oficial a la Argentina.

La llegada de la familia Obama a Bariloche se espera para las 14.30, en tanto su partida está programada para las 21.30 del mismo día.

Obama, junto a la Primera Dama Michelle, sus hijas Malia y Sasha, y su suegra Marian Shields Robinson, pasarán la tarde en el ala Moreno del tradicional hotel Llao Llao, que es el área más moderna y menos accesible del complejo.

Un pequeño grupo de afortunados huéspedes compartirán el hotel con la familia Obama ya que el establecimiento no tiene política de cancelación de reservas, por lo que los pasajeros que ya estaban alojados permanecerán allí.

Sin embargo, hace dos semanas que el hotel ya no realiza reservas para el período comprendido entre el 22 y 26 de marzo, ni tampoco permiten a sus huéspedes extender su estadía más allá de lo convenido inicialmente.

Como contrapunto de estos huéspedes que serán testigos de la estadía de un presidente de Estados Unidos, cientos de turistas que se acercan al hotel para conocer sus instalaciones, parte del atractivo turístico de la ciudad, son invitados a regresar otro día, más allá del viernes.

Como un secreto muy bien guardado, nada se sabe y poco se dice de lo que hará Obama y su familia en la ciudad, pero el campo de golf de 18 hoyos que posee el hotel con una privilegiada vista del lago Nahuel Huapi y de los Cerros López y Capilla y el Tronador asomando detrás con su cumbre nevada, sumado a la afición del mandatario estadounidense al golf, es indicio suficiente para pensar que Obama podría dedicar algún momento de su estadía a esta práctica.

Apenas se llega a la entrada del hotel, por el ala Bustillo, la más antigua del establecimiento inaugurado en 1939, personal de seguridad informa que hasta ese lugar se puede llegar.

Una traffic blanca que porta una antena de tamaño que intimida refuerza la seguridad del establecimiento.

Mientras esto sucede a 25 kilómetros del centro de la ciudad, en el centro cívico se realiza la tradicional pintada de pañuelos, en recuerdo de los desaparecidos de esta ciudad, cuando se cumplen 40 años del golpe militar.

Carteles pintados a mano rechazan la presencia de Obama mientras cuestionan la política de Estados Unidos durante ese período oscuro de la vida de los argentinos.