Premian una casa ecológica en Bariloche

La casa bioclimática JJ Ecohouse, actualmente pertenece a un grupo de emprendimientos inmobiliarios en construcción en Bariloche, recibió el Premio de Arquitectura y Hábitat Sustentable 2016, otorgado, entre otras entidades, por la Universidad Nacional de La Plata y el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires (Capbauno).

El encargado de la obra, el joven arquitecto Germán Spahr, indicó que todo surgió en 2014 cuando un cliente particular le solicitó realizar un proyecto teniendo en cuenta la idea de Michael Reynolds (conocido como el rey de la basura) que construye casas con deshechos reciclados.

“Le di otra estética, pero la idea estaba basada en la arquitectura sustentable”, explicó y aclaró que “la gente suele imaginarse una choza cuando hablas de construcciones sustentables”.

La casa tiene aproximadamente, 130 metros cuadrados divididos en dos plantas, que incluyen dos dormitorios, cocina, comedor, living y otros espacios más. Produce su propia electricidad con paneles solares y recicla aguas grises (como se denomina a las aguas con jabón) para utilizarlas en las mochilas de los baños.

Spahr resaltó que “es una locura que utilicemos agua potable para tirar la cadena del inodoro”, y en esta búsqueda de mayor conciencia ambiental, también hizo posible que adentro de la vivienda haya huertas bioclimáticas. Debido a que en el interior habrá un microclima, las plantas podrán crecer con facilidad. “Mi cliente quiere poder producir su propia comida y tener que recurrir lo menos posible al almacén”, explicó.

Una de las interrogantes que surgen a la hora de construir con esta metodología es sobre los costos. “Debería ser más barata una obra sustentable, pero cuesta casi lo mismo por metro cuadrado que la construcción convencional”, aunque el arquitecto destacó que la diferencia monetaria se ve “a largo plazo con la calefacción, la electricidad, entre otras cosas”.

POTAVILIZACIÓN DEL AGUA

El agua de lluvia se recolecta a través de la canaleta del techo inclinado y se almacena en cinco tanques cisterna enterrados, mientras que una serie de filtros de ósmosis inversa se encargan de la potabilización del agua.

El sistema se completa con dos tanques elevados que guardan el agua potable y las aguas grises (que se utilizan para las descargas de los inodoros). En el exterior, dos tanques sépticos y un lecho nitrificante realizan el tratamiento de los desechos orgánicos.

HUERTA PUERTAS ADENTRO

Para que los propietarios cultiven y cosechen sus propios alimentos, la casa tiene huertas puertas adentro, que además incorporan el verde en los interiores y en las que se puede sembrar papas, zanahorias, lechugas, tomates, maíz, zapallo, hierbas aromáticas y frutas finas (las frutillas, frambuesas y arándanos típicos de Casa Bariloche).

Las huertas están separadas de los dormitorios por una carpintería formada por paneles corredizos que de día se mantienen abiertos favoreciendo el paso del sol y la absorción del calor a través del muro térmico; y de noche se cierran para evitar que el calor se disperse hacia el exterior.

“Definitivamente esta no es una casa normal y no fue pensada para un cliente normal -asegura Germán Spahr- hay que tener un estilo de vida afín, en el que reducir, reciclar y reutilizar forman parte de la vida cotidiana. No es una casa normal, pero soñando un poco algún día podría serlo”.